__Sep 27 de 2020


NUEVO LOOK


DESPIDOS EN PEMEX


HIJOS DE LA MALA VIDA


YA VALIÓ


JALISCO NUNCA PIERDE


AMLO ganó su partida

Por: Lourdes Mendoza

2020-07-10 15:46:53.-


Hoy traigo a ustedes todos los pormenores sociales, y una que otra grilla política de la visita de López Obrador a Washington.

El trato que recibió nuestro Presidente fue de primera, con decirles que mandaron a la jefa de Protocolo a recibirlo en el aeropuerto al aterrizar en Washington, pero desde la escala, el Servicio Secreto se hizo cargo de su seguridad y el Departamento de Estado de que no le faltara nada. Pidió el convoy más compacto que consta de cuatro camionetas Suburban, contra las 10 que es el estándar.

La visita salió a todo dar y todos quedaron contentos con el discurso que dio López Obrador y que él personalmente escribió. El golpe simbólico, me dicen, fue su visita a Lincoln, pues la intención era llegarle al corazón de EU por el tema del conflicto racial y porque nunca reconoció a Maximiliano.
Más allá de los reflectores

La conversación privada se volvió un gran encuentro con secretarios y embajadores. En la reunión de trabajo, Ebrard y Pence rompieron todo el orden previsto y lograron –redoble de tambores– un acuerdo para que México tenga acceso temprano a la vacuna contra el Covid-19 para fines de año, ¡así como lo están leyendo!

Sin duda, las frases célebres se dieron cuando Trump habló de que está muy contento con AMLO y cuando Andrés remarcó aquello de que a quienes apostaron que nos íbamos a pelear, les falló el pronóstico.

El primer encuentro fue para los regalos y el tema fueron los bates, y AMLO le explicó cómo se hace el bat huichol a mano. La reunión fue español-inglés con traductor. Sólo por quitarles el morbo, Graciela Márquez sí habla inglés pues estudió en Harvard.

El eje de TODO fue y es la relación entre Trump y AMLO. Que nadie esperaba ni entiende. Con decirles que Trump le dijo a su equipo, quiero que le echen ganitas y que haya inversión en México, en lugar de Vietnam u otros países de Asia. Así pues, y como lo publicó el WSJ, el mensaje fue impulso a la inversión hacia México. ¿Será que correrá a Nahle, Bartlett y Octavio Romero?

No se tocó el tema de migración ni inseguridad, lo cual generó el coraje más grande protagonizado por Stephen Miller, consejero de Trump, quien andaba muy protagónico y aunque quiso por todas las formas sacar el tema migratorio, NO lo logró, pues lo mandaron a sentarse hasta la esquina.


Los empresarios que lo acompañaron fueron invitados por AMLO (él hizo la lista) y déjenme decirles que en la cena en la Casa Blanca sentaron en la mesa de Trump a Ricardo Salinas Pliego y a Carlos Slim, quien nos sorprendió con esa barba y creo que no es su mejor look. A Olegario Vázquez lo sentaron con Mike Pence. A Marcelo Ebrard, quien demostró una vez más ser un gran operador, con Pompeo. A Carlos Hank con Steven Mnuchin.

Bernardo Gómez, el único en la lista de ambos gobiernos, pudo sentarse con su amigo Jared Kushner, pues cómo olvidar que él fue quien organizó el primer encuentro Kushner-AMLO en su casa. La cena estuvo deliciosa. Hubo como 10 mesas de cinco personas cada una, por la sana distancia.

La nota la dio sin duda Patricia Armendáriz, pues de acuerdo con los expertos en protocolo, aunque No hay una regla escrita, fue a la cena en su carácter de invitada por lo que se esperaría que no tomara fotos o las compartiera en redes. Ahora bien, en este mundo de imágenes podría haber tomado varias y publicarlas como lo hizo el embajador Landau.

Sin embargo, si era una cena cerrada a medios, NO podía o mejor dicho No debía compartir como invitada, el contenido de las conversaciones. Es decir, se entiende que implican un espacio privado para los presidentes y los comensales. Así o más claro de que lo que ella hizo NO se hace.

Pero, aquí no quedó el tema, pues déjenme platicarles que después de la cena, el Presidente los invitó a la residencia a tomar una copa y llegando Patricia se quitó los zapatos, lo cual implica que tampoco ha leído el Manual de Carreño; todos los presentes se quedaran atónitos, y más cuando subía los pies a los sillones para sentarse cómodamente, o cuando les gritaba para que se acercaran para las fotos. Y, si no me creen, pregúntenle a su amigo y compañero de programa Carlos Bremer. El duque de Otranto y Los 300 se hubieran muerto de la pena.
Hoy traigo a ustedes todos los pormenores sociales, y una que otra grilla política de la visita de López Obrador a Washington.

El trato que recibió nuestro Presidente fue de primera, con decirles que mandaron a la jefa de Protocolo a recibirlo en el aeropuerto al aterrizar en Washington, pero desde la escala, el Servicio Secreto se hizo cargo de su seguridad y el Departamento de Estado de que no le faltara nada. Pidió el convoy más compacto que consta de cuatro camionetas Suburban, contra las 10 que es el estándar.

La visita salió a todo dar y todos quedaron contentos con el discurso que dio López Obrador y que él personalmente escribió. El golpe simbólico, me dicen, fue su visita a Lincoln, pues la intención era llegarle al corazón de EU por el tema del conflicto racial y porque nunca reconoció a Maximiliano.

Más allá de los reflectores

La conversación privada se volvió un gran encuentro con secretarios y embajadores. En la reunión de trabajo, Ebrard y Pence rompieron todo el orden previsto y lograron –redoble de tambores– un acuerdo para que México tenga acceso temprano a la vacuna contra el Covid-19 para fines de año, ¡así como lo están leyendo!

Sin duda, las frases célebres se dieron cuando Trump habló de que está muy contento con AMLO y cuando Andrés remarcó aquello de que a quienes apostaron que nos íbamos a pelear, les falló el pronóstico.

El primer encuentro fue para los regalos y el tema fueron los bates, y AMLO le explicó cómo se hace el bat huichol a mano. La reunión fue español-inglés con traductor. Sólo por quitarles el morbo, Graciela Márquez sí habla inglés pues estudió en Harvard.

El eje de TODO fue y es la relación entre Trump y AMLO. Que nadie esperaba ni entiende. Con decirles que Trump le dijo a su equipo, quiero que le echen ganitas y que haya inversión en México, en lugar de Vietnam u otros países de Asia. Así pues, y como lo publicó el WSJ, el mensaje fue impulso a la inversión hacia México. ¿Será que correrá a Nahle, Bartlett y Octavio Romero?

No se tocó el tema de migración ni inseguridad, lo cual generó el coraje más grande protagonizado por Stephen Miller, consejero de Trump, quien andaba muy protagónico y aunque quiso por todas las formas sacar el tema migratorio, NO lo logró, pues lo mandaron a sentarse hasta la esquina.
Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump intercambiaron regalos.
Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump intercambiaron regalos.Especial

Los empresarios que lo acompañaron fueron invitados por AMLO (él hizo la lista) y déjenme decirles que en la cena en la Casa Blanca sentaron en la mesa de Trump a Ricardo Salinas Pliego y a Carlos Slim, quien nos sorprendió con esa barba y creo que no es su mejor look. A Olegario Vázquez lo sentaron con Mike Pence. A Marcelo Ebrard, quien demostró una vez más ser un gran operador, con Pompeo. A Carlos Hank con Steven Mnuchin.

Bernardo Gómez, el único en la lista de ambos gobiernos, pudo sentarse con su amigo Jared Kushner, pues cómo olvidar que él fue quien organizó el primer encuentro Kushner-AMLO en su casa. La cena estuvo deliciosa. Hubo como 10 mesas de cinco personas cada una, por la sana distancia.

La nota la dio sin duda Patricia Armendáriz, pues de acuerdo con los expertos en protocolo, aunque No hay una regla escrita, fue a la cena en su carácter de invitada por lo que se esperaría que no tomara fotos o las compartiera en redes. Ahora bien, en este mundo de imágenes podría haber tomado varias y publicarlas como lo hizo el embajador Landau.

Sin embargo, si era una cena cerrada a medios, NO podía o mejor dicho No debía compartir como invitada, el contenido de las conversaciones. Es decir, se entiende que implican un espacio privado para los presidentes y los comensales. Así o más claro de que lo que ella hizo NO se hace.

Pero, aquí no quedó el tema, pues déjenme platicarles que después de la cena, el Presidente los invitó a la residencia a tomar una copa y llegando Patricia se quitó los zapatos, lo cual implica que tampoco ha leído el Manual de Carreño; todos los presentes se quedaran atónitos, y más cuando subía los pies a los sillones para sentarse cómodamente, o cuando les gritaba para que se acercaran para las fotos. Y, si no me creen, pregúntenle a su amigo y compañero de programa Carlos Bremer. El duque de Otranto y Los 300 se hubieran muerto de la pena.


Por no dejar

La que estaba que no cabía de la emoción era la embajadora Martha Bárcena. Sí, porque el Presidente, quien se hospedó en la residencia, le dijo que No la iba a vender; se compró en los setenta.

Si usted se pregunta ¿qué ganó AMLO? Pues, además de un poderoso mensaje de respaldo de EU y avanzar en su agenda de recuperación económica, ganó prestigio político global, porque ni Trudeau, ni Macron o Merkel tienen una relación así. Sin duda, la apuesta fue altísima y AMLO ganó su partida.